Archivo mensual: junio 2015

VIAJE AL EUROLAMBRETTA JAMBOREE 2015. DÍA 6. “MATTHIAS, IL DOTTORE”

9 DE JUNIO: RIJEKA (HR) – GRAFENSCHACHEN (AT) /424 kms.

El martes 9 de junio salimos de Rijeka no sin pocos problemas para arrancar mi Lambretta, que ya venía dándolos durante el resto del viaje para arrancar en frío. Félix, por otro lado, ya estaba muy metido dentro del papel de su “alter ego” durante este viaje -Michael Jackson-, con su mano izquierda enfundada en el guante negro que ya sería parte de su atuendo habitual el resto del viaje.

La etapa más larga de nuestro periplo que en teoría debería haber comenzado poco después de las 9 de la mañana no lo hizo hasta casi las 12. A la postre, este hecho marcaría el desenlace de la jornada porque lo que nos ocurriría sólo unas horas más tarde sucedió por puta casualidad.

Tras lograr arrancar mi moto, cambio de bujía incluido por si las moscas, salimos de la ciudad atravesando un túnel, por una carretera que ya el día anterior habíamos visto en nuestra búsqueda de una playa y sobre el que teníamos claras instrucciones de no seguir entonces. Pronto nos vimos ascendiendo una preciosa carretera de media montaña, entre frondosa vegetación, pinos, abetos, lagos, embalses, otra vez una maravilla para la vista. Día soleado y caluroso para no variar tampoco. El firme, eso sí dejaba bastante que desear. Una carretera llena de baches, parches y agujeros, bastante descuidada incluso dentro de los pueblos y ciudades que íbamos atravesando a nuestro paso. Fue en este primer tramo de carretera donde vimos por primera vez dos patrullas de policía de tráfico, con sus agentes “armados” de pistolas medidoras de velocidad (o radares que sostenían con sus manos para entendernos). Nuestras motos pasaron inadvertidas seguramente por estar mal calibrados sus aparatos…

Fue al llegar a la ciudad de Karlovac y tener que atravesarla para seguir rumbo a la capital de Croacia, Zagreb, cuando tuvo lugar nuestro encuentro con la persona que marcó la jornada.

Karlovac es un nucleo urbano que engloba numerosas vias de comunicación de la zona más septentrional de Croacia, a 55 km. al sureste de Zagreb y a algo más de 100 kms. de Rijeka. Los ríos Kupa, Mereznica, Korana, y Dobra rodean la ciudad. Debe su nombre a su fundador, el archiduque Carlos II de Habsburgo, que la creó como fortaleza militar para defenderse de los turcos. Es muy famosa al parecer su fiesta de la cerveza, comparable a la October Fest de Munich, y que se celebra también a principios de octubre.

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Pues bien, detenidos en un semáforo en rojo súbitamente observamos la presencia de una Lambretta (Serveta para ser más exactos) color negro mate y cargada con abundante equipaje parada también en el semáforo unos metros más atrás. Félix y yo nos miramos sin hablar para cerciorarnos que ambos estábamos viendo lo mismo y acto seguido nos aproximamos a su conductor para preguntarle en inglés lo típico que se pregunta en un semáforo en rojo pendientes del cambio a verde para pasar: ¿De dónde vienes? ¿A dónde vas? Y como su repuesta fue que iba a un lugar próximo a Graz (que era todavía nuestro destino final en ese momento) y la carretera nos coincidía durante algunos kilómetros, seguimos ruta en formación de terceto con él en la retaguardia. Hasta que llegó el momento de repostar y, también por qué no reconocerlo, teníamos ganas de parar y hablar más tranquilamente con él y presentarnos al menos. Así que en una gasolinera averiguamos que su nombre era Matthias, que venía de un rally que se había celebrado el fin de semana anterior en un lugar de Croacia llamado Biograd, que era austriaco y que iría al EuroLambretta de Ebensee también. Él a nosotros también nos hizo algunas preguntas, básicamente las mismas pero al revés y al conocer que nuestro destino era Graz y que su pueblo,  GRAFENSCHACHEN, estaba bastante cerca de allí nos lanzó como si tal cosa una invitación de esta manera:  “si queréis venir a mi casa a dormir tengo sitio para vosotros”. Como la reserva del hostal de Graz que teníamos no conllevaba penalización alguna por cancelación y como tampoco existía un especial motivo para ir allí pensamos que la amable oferta tenía sentido y que lo más cortés era aceptarla con la misma naturalidad que Matthias nos la hacía. Así que gasolina y aceite al depósito y a seguir ruta los tres hasta donde fuera necesario. 

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Hasta Zagreb tuvimos que circular por algunas carreteras tercermundistas, especialmente un tramo de algo más de 10 ó 15 kilómetros antes de entrar en la ciudad. Una carretera que estaba reventada: baches, grava, asfalto rayado, boquetes, grietas; tramos que habían parcheado sobre otro parche que a su vez estaba sobre otro…con lo que habían conseguido elevar la carretera como dos palmos durante 100 o 200 metros para luego caer de golpe a la cota normal. Un suplicio al que unirle el gran tráfico de camiones y coches que soportaba también. Pero como todo, también se terminó el odioso tramo y entramos en la ciudad de Zagreb, donde hicimos una parada para comer rápido en un sitio fácil, sin detenernos a visitar la ciudad, aunque sí tuvimos ocasión de ver varios de sus edificios y lugares emblemáticos al atravesarla junto siempre junto a las vías de los tranvías, que allí eran color azul. Tiempo para seguir conociéndonos un poco más y contarnos pormenores de nuestras respectivas aventuras y desventuras en, entre, con, tras, sobre, mediante Lambretta.

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Aún con muchos kilómetros que recorrer por delante abandonamos Zagreb dirección Maribor y, ya liderando el grupo Matthias, no soy capaz de calcular cuántas veces pudimos tener que parar y consultar mapa para seguir nuestra ruta. Entre que los nombres de las ciudades que debíamos ir pasando eran impronunciables e imposibles de retener para nuestras mentes y que la señalización de las carreteras secundarias era mala por no decir peor, fueron no menos de ocho o diez veces las que tuvimos que celebrar cónclave en torno al mapa de marras. Finalmente logramos llegar a la frontera con Austria y de ahí en adelante ya era territorio conocido para Matthias. Matthias, por cierto, que para entonces ya nos había dejado muestras de que era un lobo con piel de cordero por lo que a la preparación de su moto se refiere. Ya no dudaba en darle gas a su montura y cuando lo hacía nos dejaba atrás. Menuda preparación llevaba en su motor como más tarde pudimos saber…
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En ese punto tuvo lugar la anécdota del día, me explico. Imagínense a tres Lambrettistas circulando por carretera secundaria sin tráfico alguno (la autopista discurría a nuestra izquierda) con el puño del acelerador retorcido, con ganas de seguir comiendo kilómetros, atravesando el paso fronterizo de Croacia allí situado -cerrado y abandonado- y continuando por una carretera que cada vez tenía menos pinta de estar abierta. Imagínense después a un vehículo tipo Land Rover de la policía (o del ejército, que no lo recuerdo bien) saliendo al encuentro de esos tres Lambrettistas en dirección contraria y dándoles el alto. Alto que se produce unas cuantas decenas de metros más allá de donde la patrulla se había detenido para que nosotros hiciéramos lo mismo. Miradas de indudable incredulidad de los agentes. Ellos: “¿A dónde van? Por aquí no se puede seguir, la carretera está cerrada. Deben ir por la autopista y pasar el control fronterizo allí”. Nosotros (ruido de ambiente ensordecedor de nuestros motores y cascos puestos en la cabeza): “¿Eh? ¿Cómo? No, nosotros no queremos ir por la autopista, queremos ir por la general, seguimos adelante”. Ellos: “No es posible, carretera cerrada. Deben retroceder y tomar la autopista y después la abandonan sin problema”. Nosotros: “Ah, coño, acabáramos. Si no hay carretera por aquí entonces nos vamos por donde decís. No hay problema”.

Aún me río cuando recuerdo el episodio y, por cierto, allí nos cayeron algunas gotas de lluvia, casi imperceptibles, a pesar de que el cielo estaba azul y despejado. Fenómenos extraños antes de entrar en Austria. Así que hicimos lo correcto y nos dirigimos “por lo segao” al paso fronterizo de la autopista, mostramos nuestros carnés -que apenas miraron- y nos detuvimos ante la señal de Austria para dejar constancia fotográfica del momento. Algo ya protocolario para Félix y para mí, no se si tanto para el pobre de Matthias, acostumbrado a viajar por autopistas en su Lambretta y no a circular por carreteras secundarias como nosotros.

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Y ya en territorio austriaco hicimos el resto de nuestra ruta entre paisajes verdaderamente increíbles. Enormes viñedos, campos de maíz, de cebada, de trigo, de fresas, pueblos pintorescos con los balcones y ventanas de sus casas adornadas con abundancia de flores de mil colores. Ascensos y descensos entre pequeñas y no tan pequeñas colinas, bosques de pinos y abetos, sombras, sol, curvas, rectas. Aigen, Brunn, Burgau, Wolfau, Wörth, … y por fin Grafenschachen

La casa de los padres de Matthias, donde dormiríamos, era de grandes dimensiones e incluía una nave-taller titularidad de Matthias, que era un paraíso para cualquier amante de las scooters en general y de las Lambrettas en particular. Welcome to Pferschy Lambretta Centre!

A las imágenes me remito.

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En el taller una pareja pasó más tiempo que uno (haciéndole caricias varias a su Lambretta) que se retiró antes para la cama, no sin antes haber degustado un delicioso plato de gulash, goulash o gulyás (que vendría a significar “pastor de bueyes”) que la madre de Matthias había cocinado unos días antes. Es un plato especiado originario de Hungría, uno de los estofados o guisos de carne más antiguos del imperio austrohúngaro, hecho en sus orígenes a base de carne, cebollas y manteca. Lo que le proporciona su característica diferencial es el uso del pimentón o paprika. En Hungría, donde es plato nacional, se suele acompañar con nata agria.

Y con esto y un bizcocho, hasta la próxima crónica que igual sale el día ocho (de julio)

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Día 6: 424 kms. / 50,00 euros: gasolina+aceite-40,00 euros (cuatro repostajes),  otros-10,00 euros

(continuará)

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VIAJE AL EUROLAMBRETTA JAMBOREE 2015. DÍA 5. “EN EL CHINO”

 

8 DE JUNIO: MESTRE (IT) – RIJEKA (HR) / 291 kms

La noche en nuestro hotel de Venecia fue calurosa, muy calurosa, tanto que hubimos de encender el aparato de aire acondicionado que a ninguno de los dos nos gustaba demasiado. He dicho calurosa y no caliente, ojo.

El desayuno buffet que nos ofrecía el hotel era copioso, con todo tipo de panes, frutas, zumos, embutidos, mermeladas, cereales,… Un desayuno de campeones en toda regla y de él dimos buena cuenta antes de abandonar “Antica Villa Graziella”.

A acompañarnos en la salida de la ruta y asistirnos en las gestiones que teníamos pensado hacer en la ciudad vino otra vez, encantador y amabilísimo, Silvio Rossi.  Esta vez lo hizo en una Lambretta distinta a la del día anterior, cinco veces premiada en concursos de elegancia de otras tantas ediciones del EuroLambretta.

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Detalle de la bolsa que tiene colocada en la parte interior del escudo

 

CIMG5277Este Fiat Cinquecento estaba aparcado frente al Hotel

CIMG5271Delante de mi Lambretta encontré aparcado por la mañana un precioso ejemplar de Harley Davidson . Aunque su dueño me ofreció un cambio de cromos, decliné su proposición: “NO, I don’t want a Harley”

Con Silvio acudimos primero a repostar nuestras motos, cuyos depósitos estaban prácticamente secos. El tema de los repostajes en gasolinera en Italia daría para una entrada por sí sola pero por ahora baste decir dos cosas al respecto: 1) la gasolina en Italia es bastante más cara que en España, 2) los surtidores no están atendidos casi nunca por personas, uno debe introducir tarjeta de crédito o billete en una máquina y después surtirse. Si introduces billete no da cambio, si por ejemplo introduces 10,00 euros y sobra gasolina porque no te cabe toda ella en el depósito sólo te queda la opción de perder ese exceso. En este caso Félix y yo introdujimos 20,00 euros para abastecernos ambos y aún sobró un litro, que gustosamente donamos a Silvio (a quien le entraba en su moto). Sí, también habíamos pensado en meter ese litro sobrante en un bote de aceite vacío para una emergencia, somos españoles y precavidos. De hecho lo hicimos algunas veces durante el resto del viaje y en alguna ocasión tuvimos que utilizarlo.

Y después de repostar, a comprar candele (bujías) y a tratar de obtener una actualización para el GPS de Félix que sólo disponía de mapas de Francia, España, Portugal, Italia y para de contar. La primera de nuestras misiones resultó relativamente fácil de lograr, en poco más de una hora habíamos dado con una tienda especializada en recambios de automóvil donde Félix, cual toxicómano habitual, adquirió conco unidades del preciado repuesto. Según manifestó, tres para él y dos para devolverme aunque ello a expensas de lo que fuera sucediendo en el viaje.

Por lo que a la actualización del GPS respecta, la cuestión no resultó tan sencilla. De hecho la misión no pudo ser completada satisfactoriamente.  Problema uno, la falta de tiempo según uno de los establecimientos consultados. Eran necesarias al menos cuatro horas para hacerlo y no disponíamos de ese tiempo. Problema dos, la imposibilidad de añadir nuevos datos (es decir mapas) a los exitentes porque el dispositivo no es susceptible de ampliación de memoria, salvo borrado de su contenido actual y sustitución por los nuevos mapas que nos interessan: Croacia, Eslovenia, Austria y Eslovaquia, fundamentalmente.  Para obtener tan brillantes diagnósticos hubimos de visitar dos tiendas chinas de electrónica de la ciudad, dándose la circunstancia que en ambas dos descartaron finalmente incluso la idea de hacer la eliminación de mapas de unos países y el volcado de mapas de otros, recomendándonos que lo mejor sería que les compráramos uno nuevo a ellos. ¡Nos han jodido los chinos!¡A buena parte!

Y lo más jocoso de todo esto es que un italiano (Silvio) no era capaz de hacerse entender en italiano con un chino, un español (Félix) tampoco era capaz de hacerse entender con un chino ni en inglés ni en español y, al final tuvo que ser un español (servidor) el que en Italia consiguiera establecer una conversación medianamente coherente en idioma chino con el interlocutor chino, que ya tiene tela … Por un rato me sentí como en un mercado de Shanghai otra vez. Las risas que nos hicimos en aquellos dos locales fueron de gran tamaño, podéis creerlo.

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Total que al final bujías sí, GPS no. Así que a cruzar los dedos, olvidarnos de Tom  e ir comprando mapas de carreteras en gasolineras a medida que se fueran necesitando (el general que llevábamos de Europa no ofrecía el detalle suficiente).

Y por fin fuimos capaces de salir de Mestre dirección Trieste, a eso del mediodía. Hasta una rotonda nos condujo Silvio y allí nos despidió momentáneamente porque el viernes volveríamos a vernos en Ebensee.

Carretera hasta necesitar llenar el depósito de gasolina otra vez. Bueno, para ser más exactos para repostar las Lambrettas y hacerle unos “aprietes” a los espárragos del escape de la de Félix, que en esta ocasión parecía que era lo que necesitaba. No recuerdo bien si en esta parada hubo sustitución de bujía o no.

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Y después de haber comido unos bocadillos de lomo o de jamón serrano a la sombra de unos árboles frente al mar, en un pueblecito donde parecía que nadie trabajaba porque la “playa” estaba a reventar y antes de abandonar territorio italiano y entrar en Eslovenia -sólo brevemente para pasar después a Croacia- nos hicimos con un GRAN mapa de carreteras de este último país. Mucho alucinaron con nosotros los dos empleados de esta gasolinera…

Sería esta la primera vez de nuestro periplo, que no la última, en que transitaríamos por tres países diferentes en una misma jornada (Italia, Eslovenia y Croacia en esta ocasión).

rijDos hooligans y un pequeño plano de carreteras de Croacia…

CIMG5290Obteniendo detalles del plano para consulta en ruta a través del teléfono

CIMG5289Rijeka localizada, un gran paso para estos dos homínidos sobre dos ruedas

CIMG5288En llegando a Trieste a la derecha, compañero…

Preciosas las carreteras nacionales que hicimos en el tramo Trieste – Rijeka, paisajes de media montaña de ensueño: mar, montaña, vegetación, azules, verdes, ocres,… La única pega la forma de conducir de los italianos y alguna pequeña retención que encontramos al atravesar algunos pueblos costeros. En el paso fronterizo de Eslovenia no tuvimos que detenernos pero sí en el de acceso a Croacia, donde nos pidieron que mostráramos el carné o pasaporte y nada mas.

CIMG5293Arrivederci  Italia

CIMG5292Hola Eslovenia

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rij3Bienvenidos a Croacia

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Croacia tiene una exuberante naturaleza que hace despertar los sentidos y que deja ojiplático a quien la contempla, doy fe de ello. 

Poco después de iniciar las primeras rampas de ascenso y descenso en terreno croata escuché un ruido que parecía de caída de algo metálico sobre el asfalto y enseguida sospeché que podría haber sido la leva de alguno de los cófanos de mi moto, como así efectivamente comprobé tras detener mi marcha y parar en la cuneta. Un motorista que venía detrás me lo re-confirmó así que di media vuelta para tratar de recuperarla. Allí a 2 kilómetros yacía, inerte e intacta sobre el asfalto la leva del cófano izquierdo que se había soltado.

De este episodio Félix no se enteró hasta que al cabo de diez minutos establecimos contacto telefónico para saber en qué punto de la ruta estábamos cada uno…  Y de pronto casi sin darnos cuenta llegamos a Rijeka cuando atardecía, tras haber disfrutado mucho tanto de la conducción como del paisaje transitando por estrechas carreteras secundarias.

Rijeka es una localidad señorial, bañada por el Mar adriático y emplazada en la desembocadura del río Rijeka, a 129 km al sudoeste de Zagreb. Su situación estratégica fue foco de una disputa internacional durante la Primera Guerra Mundial debido a que su población es una mezcla de yugoslavos e italianos. Antes de la I Guerra Mundial pertenecía al Imperio Austro Húngaro. De 1920 a 1939 fue la Ciudad Libre de Fiume. La ciudad quedó anexionada a lo que fue Yugoslavia en 1945 y creció rápidamente como principal puerto del país y centro de construcción naval. En 1991 se incorporó a Croacia, por lo que en menos de 80 años ha pertenecido a 5 estados distintos.

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Unos novios haciéndose una sesión fotográfica en un campo de fútbol…

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Nuestro objetivo al llegar a destino era claro: encontrar lo antes posible nuestro alojamiento, Hotal Korzo, y salir a darnos un chapuzón en el Adriático. Lo primero lo conseguimos bastante rápido, aunque con alguna dificultad para encontrar el número 18 de la calle peatonal principal de la ciudad que era donde estaba situado: calle Korzo, 18.

La calle era y sigue siendo peatonal pero nosotros la abordamos en moto como si tal cosa, jugándonos una multa. Habíamos pasado mucho calor en la ruta y estábamos ansiosos por refrescarnos. Dejamos las motos aparcadas a la puerta del hostal para facilitar la labor de descarga de equipaje para sorpresa de la chica que aquella tarde atendía el hostal, situado en una primera planta de un edificio con solera que nos recomendó activamente que las moviéramos de ahí a la mayor brevedad.

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Al encaminarnos a nuestra habitación compartida (seis literas) percibimos un intenso olor a humanidad.  Grande, muy grande. Intenso, muy intenso. Dos personas mayores estaban dentro de la habitación y su aspecto no era el más atractivo que digamos. Nos sentíamos incómodos y se lo hicimos saber a la recepcionista, que poco después nos pidió disculpas y ofreció un cambio de habitación a otra de similar capacidad pero en la que no había más ocupantes que nosotros. A ello sumó un par de botellas de cerveza cortesía de la casa mientras nos reiteraba disculpas, que obviamente aceptamos, mientras vaporizaba ambientador por el hall de entrada del hostal.

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Bultos a la taquilla, bañador, toalla y cervecita a la bolsa y a las motos en busca de la ansiada playa y chapuzón. Dimos unas cuantas vueltas y preguntamos unas cuantas veces antes de dar con una, pero al final lo logramos. Una de las personas a quienes preguntamos estuvo a punto de acompañarnos para guiarnos, según nos dijo había estado con su Vespa en Israel y nuestras Lambrettas despertaban su curiosidad y admiración.

Localizada finalmente una playa, para acceder tuvimos que bajar una empinada escalera y obtener nuestro premio. Allí había dos o tres chicas sobre las piedras y más tarde llegaron una “manada” de 6 o 7 adolescentes que estropearon el silencio y el relajo con sus alaridos y zambullidas mientras jugaban con una pelota en el mar.

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Stairway to the BEACH

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Va por Ustedes, compadres

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En Rijeka parece ser que llovieron más de 3.000 hectolitros en 2013. Según se explicaba en un panel sobre la pared de un pasadizo en la ciudad no se ha medido una cantidad superior a ésa en la galaxia en los últimos 126 años, pero mirad más abajo

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Y esto fue lo que dio de sí más o menos la jornada.

Día 5: 291 kms. / 60,00 euros: gasolina+aceite-30,00 euros (tres repostajes), hostal-20,00 euros, otros-10,00 euros

(continuará)

VIAJE AL EUROLAMBRETTA JAMBOREE 2015. DÍA 4. “VENECIA PUEDE ESPERAR”

7 DE JUNIO: VERONA – MESTRE /150 kms.

Amanecimos muy temprano tras haber regresado al hostal a eso de las 12.30 (antes del cierre). El día amaneció soleado y caluroso otra vez. A las 9 de la mañana ya estábamos desayunados y con el equipaje montado sobre las motos. Aprovechamos para tomar alguna fotografía más del Hostal donde nos alojamos antes de ponernos en marcha.

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Nuestro plan inicial de visitar la ciudad de Verona con luz por la mañana sufrió variación porque, tras el accidente del día anterior en la mano de Félix, decidimos de común acuerdo que lo mejor sería revisar la cura que le habían hecho en el hospital de Melzo ya que el dolor y malestar que decía tener así lo recomendaban. Como estábamos en un lugar en el que había un gran hospital público que parecía ofrecer todas las garantías, hacia él nos encaminamos para obtener una segunda opinión y revisión de su cura.

Así pues, nuestro domingo comenzó en el Pronto Soccorso (Urgencias) del Hospital de Verona. Entramos poco antes de las 9.30 y salimos después de algo más de tres horas y media de allí. Efectivamente la visita y la espera estuvieron justificadas porque Félix recibió tres puntos de sutura reales en la palma de su mano izquierda y se confirmó que lo que le habían hecho el día anterior en Melzo y nada era todo lo mismo.

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Ya con la tranquilidad de saber que la mano de Félix estaba bien atendida iniciamos ruta hacia Mestre (Venecia) donde dormiríamos esa noche no sin antes visitar convenientemente la ciudad y participar, aunque llegando tarde como buenos españoles, en un rally que ese día se celebraba allí: Gran Giro dei Dogi. Como la mañana se nos había echado encima optamos por hacer la ruta más corta y tomamos la autopista de peaje de Verona a Venecia.

En nuestro rodar nos vimos forzados a hacer dos paradas: una para revisar la bujía de la moto de Félix (que estaba completamente blanca otra vez y terminó sustituyendo por una nueva, dejándome a mí ya sin bujías de repuesto para el resto del viaje a expensas de comprar más) y para repostar las motos en la segunda de las gasolineras que había en el tramo de autopista hacia Venecia.

Mi Lambretta a esa segunda gasolinera no llegó por cuestión de 300 metros, los que me vi obligado a caminar empujándola (sí, puse en práctica el “prefiero empujar mi Lambretta que montar en una Vespa”) porque justo a esa distancia su motor se paró por ausencia total de gasolina. Yo ya estaba con la mosca tras la oreja porque para entonces habíamos recorrido más de 120 kilómetros despúes del último llenado de depósito y los peores presagios se cumplieron, aunque pudo haber sido peor…

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Fue en ese momento cuando pensé para mis adentros dos y no más. Las motos estaban consumiendo más combustible del habitual a causa del intenso calor y el ritmo que les imprimíamos y, lógicamente también, porque iban cargadas de equipaje y eso tenía una incidencia directa sobre el consumo. A partir de este momento las motos se repostarían cada -máximo- 100 kilómetros recorridos para evitar nuevas sorpresas.

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En Mestre habíamos quedado con Silvio Rossi, Lambrettista italiano de pro, que muy cortesmente nos había invitado a acudir al Gran Giro dei Dogi corriendo él con los gastos de inscripción.

Primero habíamos quedado en vernos allí en Mestre a las 10 am, después a las 12 pm, más tarde a las 13.30 pm, posteriormente a las 14.30 pm, luego a las 15.30 pm y finalmente acabamos encontrándonos a eso de las 4 pm en el aparcamiento de un centro comercial en el que nos metimos para que tuvieramos un punto de encuentro fiable ante la imposibilidad de seguir las indicaciones que Silvio nos había dado y haber hecho ya unas cuantas decenas de kilómetros de más.

Cuando Silvio apareció nos encontró bebiendo unas cervezas recién adquiridas en el supermercado y, sin latigazos pero casi, nos condujo hasta el lugar donde habían comido ya los participantes en el Gran Giro y de donde -de hecho- muchos ya se estaban empezando a marchar…

El sitio era al aire libre, nos trajeron de manera casi inmediata unas deliciosas costillas y una especie de chorizo criollo acompañado de unas patatas “gajo” que devoramos sin piedad mientras Silvio nos presentaba a su mujer, nos traía cerveza, nos daba algunos de los obsequios que habían recibido los participantes con la inscripción… ¡A cuerpo de reyes! De allí tuvieron casi que echarnos con aceite hirviendo a pesar de que la tarde aún nos tenía reservada una visita a Venecia, lugar en el que yo aún no había estado antes.

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Y ya desde nuestro hotel (“Villa Graziella”) a eso de las 6 de la tarde nos encaminamos en autobús hacia la ciudad de Venecia, donde yo aún no había estado nunca antes, siguiendo las amables indicaciones -y con todo lujo de detalles- que nos hizo la chica de recepción a quien, por cierto, Félix dejó deberes.

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Visita con todo lujo de detalles tomando el Vaporetto hasta la Plaza San Marcos y sin mariconadas de paseítos en góndola para no convertir nuestra visita en algo innecesariamente romántico 😉

Allí, en Venecia, cuando nos habíamos relajado para tomar una botellita de cerveza bien fresca en el banco de una plaza a la sombra de un árbol fue cuando nos enteramos, vía el hermano de Félix, que el Sporting de Gijón había logrado el ascenso a Primera División contra todo pronóstico. Gran alegría para mi compañero de viaje, sobre todo pensando en su hermano que había viajado a Sevilla para ver el partido, no tanta para quien escribe a quien la noticia de alguna manera dejaba indiferente sorprendido a la par que frustrado. Pero no estamos aquí para hablar de rivalidades futbolísticas Oviedo-Gijón ni eso es algo que realmente merezca la pena. Estamos en una de las ciudades más hermosas del mundo, así que continuamos recorriéndola y maravillándonos con los canales, plazas y palacios que abundan por doquier en todos los rincones de Venecia.

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Como os decía anteriormente los deberes que Félix dejó encomendados a la amable chica de recepción estaban relacionados con la palabra del día en italiano: CANDELA o, en plural, CANDELE, es decir, BUJÍA o, en plural, BUJÍAS. El encargo consistía en encontrar algún lugar donde al día siguiente pudiésemos aprovisionarnos de bujías en previsión de nuevas averías, dado el ritmo al que Félix las iba quemando -una por día-.

Aparentemente la misión debería resultar fácil pero no las teníamos todas con nosotros. Al fin y al cabo estamos en Italia y no todo tiene por qué ser como en España.

No se cuántas veces escuché pronunciar la palabra “candele” a lo largo de aquel domingo 7 de junio, pero fueron menos que el lunes siguiente…

 

Día 4: 150 kms. / 67,40 euros: peajes-7,90 euros, gasolina+aceite-10,00 euros (un repostaje), hotel+desayuno-37,50 euros, otros-12,00 euros

(continuará)

VIAJE AL EUROLAMBRETTA JAMBOREE 2015. DÍA 3. “SANGRE EN RÓDANO”

6 DE JUNIO: RÓDANO – VERONA /190 kms.

El sábado amaneció soleado y muy caluroso. El plan para el día era sencillo y a la vez muy interesante: visita a las antiguas instalaciones de la fábrica Lambretta, paso por la rotonda de Segrate para fotografiarnos con la Lambretta que allí se alza imponente, unas cervezas en un bar próximo de nombre Lambrettino, una ruta de día nuevamente por la ciudad de Milán incluyendo un intento (fallido) de visitar el lugar donde se encuentra el famoso cuadro “La última cena” de …… y tras ello subir las motos nuevamente a la furgoneta para trasladarnos a Ródano donde habríamos de dejar aparcado el vehículo de cuatro ruedas junto a Casa Lambretta para a continuación, y una vez bajadas y cargadas nuestras  respectivas scooters de equipaje, iniciar nuestra primera etapa rodando con destino final Verona.

Aparentemente una jornada placentera y sencilla que, desgraciadamente, terminó por depararnos una sorpresa que marcó el resto del viaje. Pero, si queréis saber más detalles, no os quedará otro remedio que seguir leyendo.

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“1964. La marca de Scooters Innocenti asentada en Milán a orillas del río Lambro estaba en su apogeo, con varios modelos de scooter Lambretta punteros en el mercado. Pero el mundo de la locomoción y principalmente la variante de utilitarios cambió muy rápidamente y en 1968 la producción de scooters
había decrecido no solo en Innocenti sino en otras marcas, como Piaggio, de una forma drástica. El pequeño nuevo utilitario de la casa Fiat (Fiat 500) consumía poco más que las scooters y era más confortable. 
Además, su precio era solamente el doble del de una Lambretta SX200. En 1972 Lambretta cerró
definitivamente sus puertas en Italia.”

Más abajo veréis fotos de lo que queda de aquellas instalaciones. No pudimos acceder al solar y meternos debajo de la impresionante estructura de cristal porque no parecía muy seguro hacerlo, en primer lugar, y porque estaba vallado el solar con carteles de prohibido el paso colocados por la propietaria del solar. Nuestros amigos milaneses Marco Antonio, Daniele y Donato nos explicaron que hay polémica en cuanto al destino que pueda tener tanto el solar como la construcción aún en pie. Hay quien quiere preservarlo de alguna manera y quien prefiere tirarlo y edificar. supongo que es una historia que os suena…

Félix aprovechó para dejar huella del paso del Club Lambretta España por allí colocando una pegatina en lo alto de una de las puertas de acceso a lo que fueron las oficinas.

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Segrate, en Milán, inauguró hace algo más de un año una rotonda homenaje a Lambretta cuyo principal atractivo es una escultura metálica que alberga en su interior una de las máquinas creadas por Lambretta.

En el centro de la rotonda -a pocos metros de las instalaciones de Innocenti donde en su día se producían las motocicletas- se encuentra una “escultura” especial como pocas. Encaramada a un pedestal y una estructura metálica, se encuentra una Lambretta 150 LI II de 1960.

Actualmente la firma Lambretta pertenece al gobierno indio y no a la familia de Ferdinando Innocenti.

Muchas fueron las fotos que nos hicimos en la rotonda, que tomamos al asalto. La gente que pasaba en coche tocaba la bocina para saludarnos, atónitos ante nuestra devoción por la “escultura” en cuestión.

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CIMG5122Esta es la iglesia de Santa Maria delle Grazie, en el refectorio del convento dominico contiguo se encuentra una de las obras más célebres del mundo: “La última cena” de Leonardo da Vinci. Obra pintada entre 1494 y 1498 bajo el gobierno de Ludovico el Moro. Intentamos visitarla de forma espontánea pero no fue posible porque debe hacerse reserva con antelación y “no sonó la flauta”. Un buen motivo para regresar a Milán.

Ya de regreso a casa de Daniele para meter las motos en la furgoneta y disponernos a salir hacia Ródano pasamos por delante de un bar que tenía este bello ejemplar de Lambretta a la puerta, a modo de mesa-expositor. Aunque el tablero no estaba colocado sí se puede apreciar la pieza metálica usada como sostén junto a su rueda delantera.

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Tras las oportunas despedidas y sinceros agradecimientos a nuestros anfitriones, arrancamos la furgoneta y destino Ródano, Casa Lambretta, donde la dejaríamos aparcada hasta nuestro regreso algunos días después. Motos al asfalto otra vez, alforjas, sacos estanco y bultos varios sobre ellas y de pronto… un repentino ataque de hambre que le entra a Félix que decide dar cuenta de una cuña de queso parmesano acompañado con pan del día anterior y que cuando se pone a cortar con su navaja recién afilada… corta el pan y otra cosa más. Yo escucho sus exclamaciones y gritos varios -que prefiero no reproducir por si algún niño pequeño lee esto- desde unos 8 metros, pues estoy preparando mi montura para iniciar el viaje a la sombra de un árbol. La avería parece gorda y ante la posibilidad de que necesite atención médica urgente (que si no siento esta parte de la mano, que si me habré cortado tendones,…) se hace un apaño para parar la hemorragia y se marcha en su moto a la búsqueda de un hospital, que según le indican se encuentra a unos 15 kilómetros de allí en una localidad llamada Melzo. Quedamos en hablarnos por teléfono y tras lograr yo arrancar mi Lambretta me dirijo a su encuentro en el Pronto Soccorso del Ospedale de Melzo en el que ha sido atendido.

Son algo más de las seis de la tarde ya y aparentemente el accidente no le va a impedir manejar el embrague de la moto con su mano izquierda así que iniciamos camino destino Verona. A escasos 2 kilómetros mi moto se para y compruebo para mi asombro que el depósito de gasolina estaba seco. “Chupona” al campo y a hacer una transfusión de emergencia para llegar a la estación de servicio más próxima.  Algunas risas también viendo cómo empezaba nuestra aventura… ¡Lambrettistas españoles en ruta!

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Ya repostados y en carretera empezamos a ver con perplejidad que las señales que indican Brescia por la carretera general son cuando menos confusas. Primero vemos una que dice 50 kms., después otra que dice 65, más adelante 42, seguidamente  70… Optamos por dejar de hacer rotondas y fiarnos de la señalización y cogemos una gran autopista de peaje por la que apenas había circulación. Llevábamos escasamente 20 kilómetros recorridos cuando Félix me hace indicaciones de que su moto no va bien y se para en el arcén. El calor es axfisiante. Aparentemente un agarrón, según dice, pero el pedal de arranque comprobamos que hace el recorrido sin problema. Apertura de cófanos y chequeo de bujía que resulta estar blanca como la leche entera. Sustitución por una de las que yo llevaba de repuesto y en ruta otra vez con las alertas encendidas. Abandonamos la autopista tan pronto podemos para no forzar los motores. Nuestra ruta hacia Verona transcurre por las proximidades del Lago di Garda, o Lago de Benaco. Es el mayor lago italiano y uno de los más afamados lagos turísticos del norte de Italia. Tiene una superficie de 368 km², con una longitud de 51,6 km y una anchura de 17,2 km, y se encuentra aproximadamente a 65 metros sobre el nivel del mar, al pie de los Dolomitas. aunque realmente parece un mar, es un lago glaciar que se formó al final de la última glaciación.

Cuando nos metemos en uno de los pueblos de sus orillas ya está anocheciendo y no nos apetece demasiado darnos el baño que planeábamos al comienzo de la tarde. Hacemos unas fotos en una de sus playas y continuamos camino a Verona, que ya tenemos a apenas 60 kilómetros desde ahí. La entrada a la ciudad y la localización de nuestro hostal -con la ayuda del GPS- resulta bastante sencilla.

Llegamos por fin al  Ostello della gioventu “Villa Francescatti”. El sitio es inmejorable, un antiguo palacete algo dejado (lo que le da cierto encanto) con un jardín enorme situado en un colina a diez minutos del centro. Las habitaciones son grandes y los baños están bien. Incluye el desayuno que no es muy variado pero aceptable dado lo barato que es. En recepción somos informados que la hora de cierre son las 12 de la noche y, como son algo más de las 10 ya, rápidamente nos bajamos a la ciudad en moto para cenar algo y pasear por el centro histórico. En nuestro camino pasamos por la casa de Romeo y Julieta con la estatua y el famoso balcón. Poco después de las 12 estamos de regreso armados con sendas botellas de litro de cerveza fresca para preparar la jornada del día siguiente antes de que amablemente nos invitaran a abandonar el hall porque era la hora de retirar a las habitaciones irnos a descansar.

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Día 3: 190 kms. / 62,00 euros: peajes-3,00 euros; gasolina+aceite-20,00 euros (dos repostajes); hostal+desayuno-18,00 euros; otros-20,00 euros

(continuará)

 

VIAJE AL EUROLAMBRETTA JAMBOREE 2015. DÍAS 1 y 2. “EL COMIENZO”

4 DE JUNIO: GIJÓN/OVIEDO (ES) – CARCASSONNE (FR) / 800 KMS.

5 DE JUNIO: CARCASSONNE (FR) – MILÁN (IT) / 900 KMS.

Un jueves 5 de junio a eso de las 6 de la tarde comenzó el viaje de Félix -el ínclito presidente del Club Lambretta España, entre otras varias ocupaciones no remuneradas- y quien escribe, hacia el evento que cada año reune a miles de aficionados y entusiastas de la marca Lambretta de todo el mundo y que este año se celebró en la localidad austriaca de Ebensee, bajo organización del Club Lambretta Austria: EUROLAMBRETTA JAMBOREE 2015 (EBENSEE-AUSTRIA) 12, 13 y 14 de junio.

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Las dos primeras jornadas de nuestro viaje realizaríamos el recorrido en furgoneta, con las scooters dentro, a fin de poder reducir el número de días necesarios para llevar a cabo nuestro plan de viaje. Esas dos etapas en furgoneta resultaron muy fluídas, sin incidencias de mención, siempre por autopista y sin escatimar gastos en peajes.

Llegamos a Carcassonne (Francia) a eso de las dos de la mañana del viernes 6 de junio, tras recorrer unos 800 kms. y allí decidimos hacer nuestra parada para descansar y reponer fuerzas en un hotel de la cadena “Formule 1”. La habitación doble 29,00 euros. Sencilla pero suficiente.

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En la ciudadela amurallada de Carcassonne -declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco- ya nos habíamos detenido para visita en el año 2013, cuando regresábamos del EuroLambretta Jamboree que se celebró en Avignon, así que en esta ocasión no hicimos mucho más que dormir y desayunar en el mismo hotel antes de poner rumbo a Milán, nuestro siguiente destino, del que nos separaban otros aproximadamente 900 kms. -previa parada en Mónaco-.

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Mónaco ocupa el segundo lugar como Estado más pequeño del mundo, siendo el Estado de la Ciudad del Vaticano el primero. Además de glamour y exclusividad Mónaco tiene sin duda muchos rincones por descubrir. El palacio, su famoso casino, la ópera, la catedral, sus museos, su casco antiguo, sus elegantes calles y sus siempre espectaculares yates fondeando en los puertos, un buen puñado de rincones en los apenas cuatro kilómetros que ocupa esta ciudad- estado sorprendente, a los pies de los Alpes y bañada por el Mediterráneo, en plena Riviera francesa, donde no nos quedó otro remedio que sentiros un poco estrellas por un par de horas.

Lo mejor para conocer Mónaco es pasear por sus elegantes y bien cuidadas calles, como la avenida du Président Kennedy. Así que furgoneta al aparcamiento del Casino y a darnos un garbeo.
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“El dinero es para gastarlo”

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Cada rincón de la ciudad derrocha exclusividad, y por sus calles tuvimos ocasión de cruzarnos con más coches de lujo por metro cuadrado que en cualquier otra ciudad del mundo.

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CIMG5017Palacio Principesco y Plaza del Palacio donde cada día se produce el relevo de la Guardia de los Carabineros.

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Las calles de Mónaco se convierten cada año en uno de los circuitos de Fórmula Uno más conocidos transformando la ciudad cuando se celebra el Gran Premio.  El día que la visitamos aún quedaban muchos restos de la edición celebrada el fin de semana último de mayo.

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A nuestra salida de la ciudad hicimos un recorrido por el trazado del circuito de F1 incluyendo esta mítica curva de la foto y el tunel.
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CIMG5021Esta chica escogió mal momento para cruzarse cuando yo estaba haciendo la fotografía del edificio del fondo 🙂

 Y en Milán, capital de la Lombardía,  nos presentamos a eso de las 7 de la tarde, si la memoria no me falla. El calor que allí hacía era insufrible: calor y humedad superior al 90%. Con la ayuda del GPS no tuvimos demasiados problemas para encontrar la calle donde estaba la vivienda de unos amigos de Félix que tuvieron el detalle de alojarnos esa noche.  Tras una refrescante ducha, animada charla, aperitivos varios e ingesta de delicioso plato de pasta preparado para la ocasión por Camilla bajamos las Lambrettas de la furgoneta y nos dispusimos a efectuar un breve recorrido nocturno con ellas por la ciudad. Ya teníamos ganas de sacarlas de la furgoneta, habíamos tenido una enorme tentación de hacerlo en Mónaco aunque al final decidimos descartar la idea para no llamar la atención de los viandantes ni ser objeto de miradas obscenas perder demasiado tiempo.

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Daniele y Camilla, acompañados de su pequeña hija Sofía hicieron de cicerones para nosotros a bordo de su precioso sidecar Lambretta. Si Mónaco es exclusivo, el tour que nosotros nos marcamos en su compañía fue cuando menos único, peculiar y diferente.

ffffIL DUOMO – La catedral gótica más grande del mundo haciendo de fondo para las tres maravillosas Lambrettas. Estoy seguro que la emblemática escultura de La Madonnina en lo alto del tejado estaba deseando bajar y posar con nosotros para la posteridad…

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Y después de unas cuantas cervezas y dado que ya eran algo más de las 2 de la mañana decidimos dar el día por terminado y empezar a pensar en nuestra visita del día siguiente a lo que aún queda de las instalaciones de la antigua factoría Innocenti y de iniciar -ya a lomos de Lambretta- nuestro periplo hacia Ebensee.

Día 1: 800 kms. / 168,70 euros: peajes-45,17 euros, gasoil-81,53 euros, hotel+desayuno-36,00 euros, otros-6,00 euros

Día 2: 900 kms. / 170,46 euros: peajes-71,20 euros, gasoil-89,36 euros, otros-9,90 euros

(continuará)